El riego es una tarea fundamental y debemos planificarlo bien para que el sustrato se mantenga húmedo pero sin llegar aencharcarse, de forma que las plantas puedan crecer y desarrollarse correctamente. La falta de agua en periodos con pocas lluvias y/o mucho calor puede provocar “estrés hídrico” en la planta, que producirá menos, o puede incluso marchitarse y secarse. Pero también un riego excesivo es perjudicial, porque el agua sobrante que sale por debajo del recipiente de cultivo se lleva consigo parte de los nutrientes. Además, las raíces pueden asfixiarse porque con tanta agua alrededor no son capaces de capturar el oxígeno, y también aumentan las posibilidades de que aparezcan plagas y enfermedades, sobre todo hongos, debido al ambiente húmedo que se genera alrededor de las plantas. Por lo tanto tendrás que tener cuidado y regar frecuentemente pero con riegos ligeros, teniendo en cuenta las necesidades de los cultivos, el tamaño del recipiente y la densidad de plantas (cuanto menos volumen de tierra haya para cada planta menos cantidad de agua se podrá almacenar y durante menos tiempo), el tipo de sustrato (unos retienen más agua que otros) y la climatología (agua aportada por las lluvias, temperatura, sol…). Necesidades de los cultivos para el riego en el huerto Como es lógico, las plantas necesitan más cantidad de agua en verano que en invierno, ya que si las temperaturas son más altas y el sol incide sobre los recipientes el agua se evaporará mucho más rápido. Conclusión: por regla general es suficiente regar una o dos veces a la semana en invierno y, en verano, debes hacerlo todos los días. En primavera y otoño tendrás que ajustar la el riego según las temperaturas y las lluvias.

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Ante la amenaza de alimentos genéticamente modificados, escasez de alimentos y aumento de precios, una de las tendencias verdes, que se han vuelto muy populares en las grandes ciudades, son los huertos urbanos. Ya sea en el patio, en un rincón de la terraza o en un apartamento, se pueden cultivar alimentos que suplan nuestras necesidades alimentarias.Estas iniciativas tienen distintos orígenes, según los países. En Alemania, la iglesia puso a disposición de los habitantes, pedazos de tierra para cultivar, esto para luchar contra el alcoholismo y el sedentarismo. En Francia, tras la revolución, los municipios donaron huertos fiscales, para que los pobres lucharan contra el hambre. Después, en Suiza, se combinaron estas dos premisas, y con el tiempo su función se basó en la integración social de conservación de la naturaleza.En la ciudad Les Avanchets, en Ginebra, Suiza, cada habitante tiene su propio huerto. Debido a la crisis económica en Europa, ocurrida años atrás, los huertos familiares se han puesto de moda por su rol social, ya que, gracias a las políticas del gobierno de Suiza, los huertos urbanos se han vuelto una obligación social. Convirtiéndose en el alimento diario de cada familia, y en los pulmones de las zonas urbanas. Los huertos de Avanchets están revolucionando la forma de vivir en ciudades verdes.Suiza ya cuenta con más de 50 mil hectáreas de huertos urbanos en su territorio, y tiene el concepto de cultivar sus propios alimentos, cada vez más arraigado entre sus habitantes. Cada vez más ciudades están optando por la incursión en hogares de huertos urbanos, estos para dar alimento a sus habitantes y una atmósfera de paz verde. La preparación y mantenimiento de un huerto casero, nos acerca más a la seguridad alimentaria.

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